‘¿Vienes? Me llega aquí, pues que suspiras,/ un soplo de las mágicas fragancias/… ‘

– RUBÉN DARIO –

 

flor de mapplethorpe

No sé qué día es. Jueves, tal vez viernes. Cuando la tarde comienza y Ella se ha puesto un kiki en el pelo. Y se deja mechas sueltas por la cara. Para sentir. Como al compás del caprichoso Vento… ¡oh, donna è movile! cual piuma al vento… Cuando la tarde comienza así. Poniéndose un cuarzo por primera vez. Un cuarzo nuevo que sorprendentemente decides quedarte ayer. En el que hasta entonces ni siquiera creías. El mismo que llevaba 20 días en la fuente. Haciéndole compañía a otros tres. Todos diferentes. ¡Estoy jodida! -piensas. ¡Se me fue la musa justo ahora! La musa es un diente; sonríe como un diente una hilera de dientes. Tú te has líado un canuto. Te lo has fumado por el camino. Es el primero en la tarde en casi un mes. El tercero desde ayer. Y viene la camarera. Que viste de amarillo como en una fotografía del fotógrafo más poeta y maricón. Del más degenerado y moradista. Porque hay que saber ser morador para darle tanta puta vida y que sólo sea una puta flor. Cuando la tarde comienza así y una se frota las manos con el perfume del limón con te… Y la magia es que suene don`t give up… Y regreso todo. El temporal. Unos monjes. En un convento clausurado. Tú eras monja y te iban a cortar el pelo -Ella escribe como poseída por un espíritu burlón. Y las narices… y ahí llega. Y viste de merde menta. El acosador. Y los monjes claman clemencia. Y el Señor dice: ¡No! Dicen que el Señor está. Ha sido pervertido por la monja insumisa y le quieren cortar el pelo. Y el sonido es diferente otra vez. Como aquella tarde en que quisiste desesperadamente matarle a él. A tuamor. Has aprendido a eso. A matar el amor en mí pero a fingirlo. Podría decir si le preguntasen que hacía unas traducciones del griego. Podría aprender a MENTIR. Como mienten todos. Observar atentamente el lejano café-bar de la esquina del silencio. Estar escribiendo poesía. Como se escribe, en directo. Mal que a todos les pese. Proporcionarme una coartada para estar allí. Incluso hasta que comiencen a hablar como hablan los curiosos. Porque existe la inquietud y la curiosidad. Además él no tiene por qué estar. Y que no se me olvide ir a la iglesia. El perfecto aislamiento. ¿Qué se puede escribir de unos piratas que transcurren en un minuto? El hombre joven lleva una camiseta como si fuera un sol quieto sobre una puesta de sol. Mi mirada es diferente a la de ellos. Yo no siento inquietud por todo. Tengo grandes déficit. Lagunas de Ruidera. Donde el lince ibérico está en peligro de extinción. Y se muere por los pelos y las carreteras. Siempre una puta carretera en cada todas de esas muertes. El nigeriano. Dicen que los nigerianos están todos locos. Que es por el agua. Tengo la sensación de que este año se habrá muerto. Ella cada vez está más vieja. Señor, qué cruz. Ese hombre, pobrecillo. Por fin he recordado donde fue que le vi por primera vez.

VÍA: La Mística Oscura