‘… Un destino condujo diestramente/ las horas, y brotó la compañía…’

– J. Gil de Biedma –

 

Firbia

LINK:descarga del audio que caduda el 1 de diciembre

Hablábamos del Camino… entonces, antes de ayer Patricia… Esto que teníamos postergado tú y yo. Para ti, por aquel disgusto que te provoqué. Te lo transcribo en los comentarios y así, mientras, lo escucho… es caótico. Eso sí que lo sé. Pero habla de aquella mañana en Madrid, y de lo que sucedió después… ya tú sabes ~ )

No habrá excursión a las cascadas de Oneta. Llamo a esa amiga y le digo que me lo he pensado mejor y que es ella sola quién debe ir con su familia. A la Firbia, la primera, le será fácil llegar. Es la tercera, la más escondida o recóndita, la Maseirua, la que entraña más dificultades. Porque para mí, que su hija vaya incluida en el paseo, sería estropearme el placer del paisaje. Como mi declaración estropea, cada día un poco más, la especial pero delicada relación que mantenía con ella. Pero así son las cosas en el estado adulto. Los débiles equilibrios se alteran. En otro momento…

Recibo un correo de S. Le escribí hace unos días porque ella suele escucharme y me dice que se lo pasa muy bien conmigo, que es como verme en persona, y porque en privado también le he enviado algún audio, de esos que son de todo menos lícitos. Eso se hace cuando confías, en que la otra persona va a entenderte. Yo recuerdo que aquello fue una divagación sexual, en el sentido de que andaba buscando una manera de contactar con Pésimo Malasaña pero más que contactar, conseguir que él sintiera la necesidad de controlarme. La culpa la tuvieron otra vez mis sueños y los asuntos nunca resueltos entre nosotros… como en el pasado remoto, ya la habían tenido… porque Pésimo Malasaña era el deseo más viejo que me sobrevivía; toda una década de desaliento, tal vez la que nos separa, o eso dicen nuestras señas de identidad… y contárselo a S. fue la forma de singularizar mi deseo. En aquel monólogo, en el que había una trampa, que ella tenía que tender, y una habitación de hotel, con tres mujeres… (Jo-dher, me estaba masturbando) me hice una idea de lo que me rondaba por la fantasía y, más que ninguna otra cosa, del tipo de »sentimiento» que podía latirme… Fue sólo eso, una imaginación. Pero me sirvió. Me sirvió para conocerme mejor. Y no, no esperaba, de ningún modo, dos cosas: que mi confianza, a S., fuera a provocarle un disgusto, y comprometerla. Nunca la comprometería de esa manera. O creo que no. Pero también que es precioso poder ser espontáneo y no sentir miedo por ello o tener que preocuparse porque la otra persona te vaya a juzgar con dureza. Ella está más que acostumbrada a mí. Yo le planteo mis dudas, casi siempre a ella (ya son unos 5 años de relación); y más que nada porque nos vemos en persona, y esa posibilidad de mirarse a los ojos para mí lo es todo o casi todo… Pero alguna vez ha sido a otra niña, que no conozco más que de forma virtual, pero que me brinda el mismo tipo de confianza que S. De hecho con S. nuestra relación de amistad comenzó así. A través de la Red, y eso por largo tiempo. ¿Épocas malas? Las hemos tenido las dos. Ella también me ha escrito pidiéndome opinión para sus cosas. Y a veces puede que le haya hecho daño diciéndole lo que yo consideraba la verdad y que sólo era mi punto de vista. Pero siempre sabiendo que quizás el daño pudiera ser un efecto colateral, y no con la pretensión de hacerlo, no con esa motivación. Al contrario, procurando dulcificarlo… pero no hasta el punto de dejar de resultar eficaz. Y eso, yo entiendo que es amistad.

Y en ese correo que recibo S. me dice lo siguiente:

»Sobre tu pregunta… creo que vas a pagar (has pagado o incluso estás pagando) cara tu espontaneidad. Me explico… a veces leo opiniones tan sinceras que si fuese ellos me molestaría. Me molestaría porque eres tan brutal cuando cuentas las cosas, que a veces me sentiría ridiculizado. No sabría ponerte ejemplos ahora mismo, pero si me los pides, hago memoria, releo cosas y te los digo…

Quiero decir que eres tremendamente sincera, y aunque eso a la larga se agradece, en el momento yo creo que puede generar sentimientos de rabia, de furia, de venganza… Date cuenta que esta es sólo mi opinión ¿eh? y recuerda que soy una chica que está a punto de cumplir los xxx y que a veces es tremendamente irracional. Recuerda que soy celosa, paranóica y mal tomada en asuntos de amor.

Quiero decir, que quizás lo que para mí sea esto que te estoy contando, para ellos no lo sea.

Lo que te decía antes de que esa sinceridad tan brutal a la larga se agradece…. estoy segura de que ellos agradecen esa forma de escribir tuya, tan franca y tan directa. Porque saben siempre lo que te han parecido las cosas, saben en todo momento lo que piensas de ellos. Y eso, aunque de mano joda, se agradece.

Creo que ese es el precio :-) Y creo que merece la pena. Creo que si siguen ahí, es por algo, porque les «importas»… (no sabía que palabra utilizar, pero seguro que me entiendes). Pero tambien creo que a veces pueden no jugar limpio y decirte cosas o actuar de forma que te haga daño.

Creo que a veces, pueden querer «castigarte» por haber escrito o sentido tal cosa. ¿Me entiendes? Y eso es lo único que no me gusta de tu espontaneidad. No quiero que te hagan daño, no quiero que ningún hombre te haga daño o te haga sentir mal.

Por el resto, creo que es maravilloso lo que haces, y que no deberías abandonar esa forma de hacerlo :-)

No sé… espero haberte ayudado, si no era esto lo que querías, no dudes en decírmelo que te ayudaré encantada…»

Y un abrazo a las tres: S. L. y Patricia ~ )