‘Amo el desierto. Amo la infinita extensión de los temblorosos espejismos, el viento, los picos escarpados, las cadenas de dunas como rígidas olas de mar. Y amo la simple, la ruda vida de un campamento primitivo en el frío gélido, a la luz de las estrellas en la noche, y en las calurosas tormentas de arena.’

El Sahara desconocido

– LASZLO ALMASY –

 

Cuadro 1

link: – sobre esta pintura

Me llevé el cuadro de ella. Para regalárselo a él. Me llevé el cuadro de ella. Cuando vi ese cuadro… lo quise. Estaba en una buhardilla. Entre muchas otras pinturas. Ella pinta. Bueno, pintaba. No sé que hace ahora. Hace tiempo que no la veo. Pintaba. Ella me habló de sus mundos. Tan distintos a los míos. Me contó, la última vez que cenamos juntas, que un extraterrestre se había materializado en su televisor; que de repente vio que el televisor se le hizo puntos … y que se le apareció aquel extraterrestre. Claro, ella es capaz de contarte esas historias de forma muy vívida, porque es esquizofrénica. Ahora me pregunto por qué más cosas es esquizofrénica, porque me contaba unas historias muy bonitas. ¡Ah sí!, de repente vio un escarabajo en su cocina. El escarabajo egipcio. Me contó esa. Me fascinó con sus historias de esquizofrénica ,y ahí tengo su cuadro. Con esas manos… la izquierda es un receptor de energía y la derecha es un expulsor. Esta mujer se tiene que haber inspirado en … cómo se llama él. ¡Chagall!

Chagall

Para ese caballito. ¡Qué cosa más linda de caballito azul! Hasta hoy no lo había visto. La veía a ella. A la diosa. Todo el tiempo. Hoy también he interpretado con nitidez (ya sé que va a parecer una tontería) esa estrella fugaz. Es un cometa: agua, hielo seco, amoniaco, metano, hierro, magnesio y silicatos. Y por ahí atrás veo las montañas. La Tierra. Pero claro, vista desde el espacio. Tengo que hablar con ella. Tiene que volver a contarme sus historias para escribirlas. Tengo que grabarlas. Son fascinantes. Me gustaron aquellas de los monos, de los que ella formaba parte. Ella es quien me puede ayudar. Realmente. Con ella espero vivir algún día. Está en mi futuro. Yo le prometí en una playa que un día viviríamos juntas, que sería más feliz. Por eso me regaló este cuadro. Le dije que era un préstamo. Me regaló otro. Pero ese se lo tuve que regresar; porque me asustaba. Tengo que mirarme sus cuadros. Claro, el problema es que ella vive con su madre. El problema es que su madre dicen que es una mala persona. Yo lo experimenté. A mí una cosa que nunca se me olvidará, que ella me dijo, fue: perrita de lujo. Muy ofensiva. Bueno ella no, claro. El idiota que no le fue fiel. Entonces ella vive con su madre. Pero me cae muy bien. Sólo que no escribiré su nombre. Tiene una historia muy interesante esa mujer. Toda esa familia la tiene.

beber

Soy una persona odiosa. Por ejemplo, cuando le dije a ella ... ‘No bebas de mi botella a morro porque soy escrupulosa’... ¿cómo voy a llamarla? Sí, ese nombre de gatita. Mikyam. Ella tiene una gata que se llama Assyam, se la regalé yo. Assyam surgió de Mikyam. Otra gata. Y de Assyam surgió Ayssia, mi primer nombre virtual, cuando ni siquiera sabía lo que era un nick.

siamesa

Mikyam es o era una gata que veía todos los días en un chalet adosado. En las afueras. Entonces yo caminaba… Una siamesa. Además con el gen siamés, los dos, que son una cola muy extraña y corta. Y el extravismo (o eso leí en un libro alguna vez). No era una siamesa pura, claro, los siameses puros son muy extraños, a mí me lo resultan. Pero ésta era una gatita a la que yo le fui infiel, porque estaba un poco enamorada de ella, y yo tengo otra gata que es ‘miamor’; miamor ha sido esa gata, miamor ha sido Laura. Mi amor fue Máximo Olivares, recién reconvertido a fecha actual en…. Ahora es cuando me duele tanto el corazón, no es que me duela es que… mi Amor ha sido, mi último amor, Justo Beethoven. Pero siempre me sustentan estos amores: la gata, Alma, mi madre, yo; en cierto sentido Laura, su padre es que es como una sombra ahora mismo… Me aterroriza encontrarme con él. Me aterroriza. Le siento muy agresivo. Yo creo que fue una coincidencia no-coincidencia. Yo hoy no tenía que estar en la calle; bueno, aquel día, pero me vio por la calle. Sospechó inmediatamente de mí… Se imaginó de dónde venía. Me da miedo su Sombra. Temo su Sombra. Esa calle es un temor para mí. No me lo podía creer. No me lo pude creer cuando me dijo que vivía en Malasaña. Tenía que ser él. Malasaña, también llamado el barrio de las maravillas

maravillas

Cuando me dijo que era de Malasaña, lo mejor de Malasaña, no lo pude evitar, sentir que era el Destino. Porque claro, él no podía saber lo de Malasaña, lo de Pésimo… Creo que fue en agosto del 2006, que surgió lo de Malasaña. Aún no me he encontrado con ello. Está en el diario que no transcribí, en un mensaje. Entonces se estableció la conexión. ¡Lo mejor de Malasaña..! Y era cierto. Estaba allí. Recuerdo el cielo de Madrid. No podía verlo con claridad, porque de repente había mucho vaho, mucho… Me miraba con tanto tanto »Amor». Él creyó que me moría. Me moría .’)(

caballito

Sentí como me entraba por el pecho. Mi caballito azul, mi caballito azul. Era igual que montar en un caballito. Igual… en un caballito de tiovivo.

Pero ahora me estoy acordando de aquel día, de lo de la guardia civil…

Habíamos comido en el chino, Mikyam, mi madre, él y yo. Quizás era el día de mi cumpleaños. No lo sé. Yo quise ir al faro del Cabo. A tomar un café. Y nos detuvo la Guardia Civil. Pasé miedo, porque veníamos de comer y seguro que alguien iba a dar la alcoholemia… Pues no lo voy a ver más. No lo pienso ver más. Ni dejar que me vea. No voy a dejar que me pase otra vez. No sé cómo voy a llamarle todavía. No sé su nombre. Nunca sé cuándo sé el nombre. No sé, es que puedo elegir tantos. Por una parte me apetece Laszlo, por Almasy; yo ahora mismo es que me siento en aquella cueva, escribiendo y que se me apaga el candil. No te vas a creer lo que me pasó. Es que no sé su nombre. Desierto. Apellido árabe. Oh zafiros… De verdad que tenía el color de ojos… no, eran topacios; no sé pero… tenía unos ojos preciosos. Fue una suerte que apareciera. Su polla era como la de Klaus. Y le encantaba que le hiciera lo mismo con los dientes. ¡Ufff!, estuve follando con Klaus, muchas horas, muchas… desde las ocho de la tarde a las siete de la mañana. Lo del antifaz es que fue… auténtico. Porque yo me imaginé a mi árabe. De verdad que pasó, que yo me imaginé un tío de alucinar; y claro, a la vuelta dudé mucho… mucho… tanto que tenía que repetir, pronto pronto… ¡Bah!, fue una decepción cuando abrí los ojos. Pero me lo pasé muy bien aquella tarde con él, fumándonos unos canutos en la playa (me di cuenta que eso era lo que echaba de menos, quería repetir humo enteógeno), las mistelas, en el café la Habana Vieja, desde el que te hablé; el número que montamos por todas partes (menos en el restaurante chino). Lo pasé muy bien aquella noche. Yo me acuerdo de estar diciendo pero durante doshoras: ¡JoderKlaus, joderKlaus, joderKlaus… ! Todo el tiempo. Dios. ¡Ay, ay, ay…………………! Y me lo estoy pasando muy bien contigo, hoy, por ejemplo. Es que no me canso…..~ ~ ~ ~… Bueno, pero en algún momento me canso de ésto, de estar así; por ejemplo ahora no me cansé, y seguiría, seguiría… ¡JoderKlaus, joderKlaus, joderKlaus…! Y comimos, comida china. Me la tuvo que cebar él, más bien. Todo con mucha gracia. Y el postre a medio bocaos, lo líquidé. Y de verdad, voy al baño, me miro, me siento cansada y salgo sin ganas de follar. Sabiendo que el palo iba a ser… porque la resaca ya la estaba sintiendo. Y que el tío se empeña en follar otra vez. Bueno, y era justo, porque era justo, porque yo me había estado corriendo… yo que sé… una hora, ¿dos? Y me puse pero que no, que el cuerpo que no. En esto, que se corra, que se corra, y el tío que no se corría y encima… me tiró del pelo. ¡Que a mí me pone que me tiren del pelo! Pero es que… el peso, el peso, el peso en las corvas, aquel peso me estaba destrozando, y mira que me gusta que me den por detrás. ¡Buah, qué número le monté! ¡qué número! Que por favor me dejara en paz. Allí me hice un ovillo. Pensando que… sintiendo que se aleje, que se aleje, que se aleje… Repelente, repelente. Yo no tenía fuerzas ni para moverme. Me destrozó, me destrozó… pero con mucho hastío. Con mucho hastío y lo de las cervicales, la cabeza, era… Pero bueno me… cómo iba a ser una despedida; yo sabía que iba a ser una despedida… pues quise hacerle el día agradable, ¿no? Por mi tierra. Y en vez de hacer lo de siempre, que es huir y todo esto…. Al final huí, o sea, la huída siempre es huída, el final. Fue huída pero no como otras veces. O no fue porque.. es que no sé como fue; yo creo que lo llegué a contar y si no se me olvidó. Porque yo todo lo que no cuente… ¡uff!, se me borra, ¿eh? De verdad que se me borra. Oye, qué bien hice no contando lo nuestro, ¿verdad? (amplia sonrisa). Esto lo voy a contar muy despacio porque no quiero que se me borre. El recuerdo imborrable lo decido yo. Hasta ahí llego. Bueno, que te digo que lo voy a escribir y luego no lo escribo. No sé, me estoy dejando ir. ¡Ay!, me estoy dejando ir mucho. Pero sí, yo creo que ésto va a ser que se me movió todo por dentro, y lo tengo que aceptar. Ahora sí, yo creo que tengo todas las fibras como dentro de un alambique o algo así porque… No creo que nunca llegue a mentirme tanto. Para creerme lo que no es… si supiera su nombre… Por ejemplo el tuyo, se materializó solo. Soy más veleta en general, dijiste, para el cine y para los libros que para la música. ¿O era al revés? ‘Hoy te digo estos y mañana podrían ser otros.’ Veleta. ‘Yo soy así de veleta…’, las canciones de María Veranes. Adivina,… Mussorgoski. Como habíamos pactado, me sorprendió. Me sorprendió mucho. Esa parte no estaba en el guión, por ejemplo. Ay… ay…. … …. …. … … …. …. …. …. …. ….. …. …. Ahhhhhhhhhhhh… ay, ay, …. …. … … … … … … …. No volvería a pasar por lo que pasé con Verona ni muerta. Era más joven que yo. Putada. Putada. Lo llevaba claro. Si no fuera porque tengo mucho morro, claro. Tengo muchísimo morro. Fue al día siguiente de que te llamé.

Link: audio de la llamada a tu teléfono del 1 de octubre/ 07

 

Una coincidencia absoluta. A no ser que… resulta que haya conocido al biólogo del blog de Kasandra. Esa es mi duda. No tengo ni idea de a qué, a quién, he conocido. Ni idea. Pero sé que no lo pienso volver a ver. No volveré a enamorarme. No sé qué tendría que pasar ahora para que me volviera a enamorar. No me imagino. Besaba más como AntiSímbolos que como Pésimo. Pero tenía la forma de agarrar de Pésimo, y de tocar… mis tripas, lo siento. Barba, que a mí siempre me ponen los tíos con barba. Y moto. Yo lo que vi entrar por la puerta fue un motero. Ahora la casual coincidencia. Ya es grave no poder enamorarse de un tío así. De ahí me fui como una ladrona. Robando un regalo mío. Fue un robo emocional. Lo llevaba preparado, porque yo del cuadro ese no me desprendo mi muerta. Un regalo es un regalo, un préstamo. Lo que más me gusta es que no me di cuenta de nada de nada, de nadha. Yo sabía que si me hablaban en otra lengua… ÚTERO, UTERO,

Cuadro2

Prosigo con lo de la mujer que pintó ese cuadro. Lo que resulta más increíble, es que yo no le ponía mucha atención… pero es lo de los monos, lo que contaba Mikyam. El día que me llevó a su consulta, con su psiquiatra… y era salud mental, la seguridad social. Tendría yo 22 o 23 años. La escuchaba cuando me lo contaba… sus historias me parecen interesantes, ahora, ojo, pero cuando me las contaba… yo no me creía que estaba esquizofrénica ni nada así; sino que pensaba que era una tía que se lo había montado de puta madre, cobrando una pensión por invalidez ‘tal tal’, para llevar la vida que quería. Extraña pero.. pensé eso. Entonces la escuchaba y llegamos aquel día, allí yo no era ni su cuñada siquiera, todavía, y les larga aquello, a aquellas dos elementas. Era como si … sí, como tú, cuando das conferencias, pero con una historia tras otra.. Se cumplió el tiempo, no le hicieron ninguna pregunta. Le aumentaron la medicación. Eso sí. Y ya está. O bueno que yo recuerde, una cosa así. A lo mejor cuando vuelva a estar con ella nos grabo la conversación (mañana). Las que tengo ahora no merecen mucho la pena. En cierto sentido las de Stanislaw… Siempre se cuela algo interesante pero a ti no te va a interesar. Bueno, y lo de Mikyam qué … misas. Si pudiera recordar todas aquellas milongas… Sobre puertas que no existen. Yo te lo juro, no viviría, con el corazón, si me pasa lo suyo. Me moriría. Porque el otro día me pego un susto un pitido en la carretera. Se puede caer ahora mismo lo que sea en mi casa que yo no me inmuto … una explosión, pues nada una explosión. Ni me moví de los audios. A ver si me entiendes. Fue un ruido que en otro momento hubiera salido como un sputnik , ¿no? Me lo hubiera cortado todo pero con decir: los ruidos… no hay que tener miedo a los ruidos… eso es miedo a la soledad… Ahora aquí, ayer me pegó un susto una sombra. Bueno, un susto, de esto que abres los ojos y te parece verla, porque es un efecto óptico, pero que ya eso, a tu cerebro primitivo pues… no lo sabe y se le dispara la orden. Tuve que encender la luz. Y pensar todo esto. Yo de pequeña vivía muy asustada por las sombras. Mis miedos. Poblaban aquella habitación. Tener miedo a los muertos, mira tú que cosa. Pues yo les tenía miedo, había que mirar, había que mirar debajo de mi cama para que no hubiera nadie. Pero un día llegué a ver unas garras, a imaginarlas, que entraban por la ventana. Rosas, además rosas, ¡dios mío!, unas garras de bruja. Y llegué a asustarme mucho porque tú de pequeña no sabes que eso lo está fabricando tu cerebro, claro. Entonces mi pregunta es: si yo tenía esas imaginaciones de niña y me asustaba tanto, ¿significaba que estaba loca? Esto por ejemplo ya no lo puede oír Justo Beethoven. No quiero que lo oiga. No confío en él. Ahora mismo no confío en él. … Y me pregunto por qué motivo tengo que confiar en ti. Pues tengo que confiar en que AntiSímbolos me decía…. se me ocurre ahora, no sé, ¿por qué confías tan poco en ti? ¿en esas cosas que son geniales, que si me gustan? Claro, porque son tan raras. Pero es que no le puedo echar la culpa a las drogas, ¿entiendes? Porque es que yo antes ya era así. No sé, es lo que estoy buscando en los primeros diarios, si me reconozco.

lámpara

¿Cómo llamo a la diosa? Es que esto de la diosa tiene tela porque yo creo que te lo he contado a ti. Bueno, años más tarde veo la misma diosa, en el diseño de una lámpara. Ahora sé que hay mucha gente que pinta cosas iguales. Pero de aquella no lo sabía y me sorprendió mucho. Tengo tengo esa lámpara en forma de huevo. Vamos, que tengo las cosas pero no sé para que sirven las cosas. ¿Cómo se descubre para qué sirven las cosas? Yo observarás que soy muy sincera contigo últimamente. Juro que estoy drogada, que antes de fumar el porro no había pensado para nada en el cuadro de ella. Pero fue leer aquello… ‘no prendo velas’, mirar a la vela, rosas a tu virgen, claro… ya tengo el pétalo, tengo el pétalo y la piedra sagrada y el aceite de ungir , además bendito. Lo bendije yo y todo, que aquella señora hasta se santiguo, cuando me vio hacerlo. Pero tenía que hacerlo. Ahora no me preguntes que pinta aquí Tartessos pero tengo que decirlo: Tartessos. Se me cortó el rollo. Me llamo Candela. Candela Arias. y me tira mucho, tío, el mundo que me estoy construyendo. Me tira montarlo, me tira mogollón pero es un desafío porque … Ahora mismo soy un desafío para mí. Que es mejor, mucho mejor, ¿a qué sí? que el desafío lo quieras hacer con otro. Pues que he llegado hasta aquí y me he plantado, a los 40 me he plantado. Es que no lo puedo evitar. Es así de simple Me he plantado . Todavía no sé lo que significa pero empiezo a intuirlo. Y por quién se siente… no se puede evitar sentir. Siento todavía a AntiSímbolos, a Justo Beethoven, siento todavía a Pésimo Malasaña… siento la atracción la Atracción. Son atracciones fatales. Tú te llamas Próximo Distante, que lo sepas…