‘Muchas veces, de niña, había escapado/ de sus sirvientas para ver, afuera/ (pues desde dentro son tan diferentes),/ a la noche y al viento, cuando empiezan;/ pero ninguna noche de tormenta/había despedazado el parque enorme/ de igual modo que ahora lo hacía con su conciencia,/ cuando él la recogió en la escalera de seda/ y la llevó más lejos, más y más…/ hasta que el coche lo fue todo./ Y ella sintió el olor del coche negro,/ al que la caza y el peligro/ rodeaban contenidos./ Y lo/ encontró forrado de algo frío;/ y lo negro y lo frío penetraban en ella./ …/ y se palpó el cabello, cual si allí lo dejara,/ y oyó,/ con extrañeza, a un extraño decir:/ estoy contigo.//

– R. M. RILKE –

 

kore

 

Y aquel jodido Hades de su pasado, ese mismo y maldito Pésimo Malasaña que yo tanto detesto, surgió de las oscuras aguas del incosciente de mi Puta Devota para arrastrarla a su perdición. Y todo sucedió en el lapso de un minuto o de un mísero pestañeo. Con la misma y reconocida inevitabilidad antigua. Con la peor de las suertes. La de la futura Desgracia.

Y aunque volasen colibríes y libélulas por la sangre

 

 

rapto de Proserpina

‘El Rapto de Proserpina’

BERNINI

 

* La muchacha se llamaba Kore en el momento del rapto. Antes de perder su inocencia y comer del fruto del infierno su nombre era otro.

KSNDR