‘Pese a todo estaba dentro del maravilloso jardín y ahora podía entrar por la puerta cubierta de hiedra cuando quisiera; había descubierto. pensó, un mundo que le pertenecía solo a ella’

EL JARDÍN SECRETO
– Frances Hodgson Burnett –

 

 

Trapecistas

Vamos a ver nadha: ¿no hablamos ya de lo importante que era economizar y no dispararse? Ibas a por Nancy Friday ‘My garden secret’, y te vienes con un libro infantil.

– ¿Es que aquí sólo kasandra tiene derecho a leer? Si hubiera comprado algo ‘útil’ nadie se habría enfadado conmigo.

– Y nadie se enfada. Pero esa historia…

– Es que sé que yo lo voy a leer y lo voy a sentir. Como me pasó cuando vi la peli. Me sentí orgullosa de la honestidad de esa niña. Quiero ser como ella. Me siento igual que ella.

– ¿Y te parece que kasandra ahora es deshonesta por cortar por lo sano con la emoción? Fíjate en lo que pasó esa noche. Todo fueron ventajas sin inconvenientes. ¿O tú no disfrutaste del sexo?

– Sí, mucho pero yo disfrutaría incesantemente más si luego pudiera enamorarme.

– Ya, pero kasandra no quiere ni oír hablar de ti y mucho menos de sentimientos. Dice que no conoce a nadie que pueda equivocarse tanto con alguien como tú, y que a partir de ahora… lo que se elija lo elige ella.

– Pero ella ya no puede Confiar.

– Pero ella en quien no confía, ya, desde luego, es en ti. De todas formas tengo una buena noticia que darte. Puedes regresar al parque. Puedes jugar todo lo que quieras pero sólo allí. Es la única imaginación que te está consentida.

– ¿Y a kasandra no le importa?

– No, a ella ya no le importa nadha. Pero tampoco irá contigo y cada una hará su vida. Así que si te metes en problemas, has de saber que te verás sola.

– ¿Eso significa que puedo hacer otra vez lo que quiera?

Menos es (o) más