‘Más que el fin puede amar a su principio, te quiero …’

ANA BELEN

 

Shirin Neshat

– SHIRIN NESHAT –

Fragmento del Cuaderno nº -xix-

No sé que hora es, unos diez minutos más tarde: un pis y un cigarrillo. Y mientras lo fumo aquí, en camiseta, en esta noche fresca y pienso en que es lo siguiente que tengo que decir o hacer (no deseo utilizar la palabra conviene), Concluyo: (…) Miniño misterioso y trascendente. Miniño travieso y amoroso. Rudamente amoroso. Tan rudo y delicado y dulce.

INSTRUCCIONES: muy bien, ya hay un primer poeta secreto. Trata de leerme el pensamiento. ¿Cuál habrá sido? No hace falta que juegues conmigo. Sólo quiero que te fijes en las »Señales» que recibes estos días. Si recibes señales (iluminaciones) de lo que sea. No tienes que decírmelo porque podrías fácilmente equivocarte y romperías mi ilusión; un desliz y así es la Mística de frágil. Más frágil que el vuelo de un albatros. Frágil en el recuerdo. A lo mejor yo tardo 2 minutos en enviártelo; a lo mejor tardo 2 días. También tengo que Esperar por mi señal. No sé por qué me ha venido al pensamiento un puñado de vides, racimos, uvas y rosales, y un busto femenino de alabastro entre hojas de hiedra. Algo no fugaz. Comprometido en sus dibujos… aves marinas. Quizá no marinas pero alas. Alas como un signo de elevación a lo sublime

El añadir alas a ciertas figuras transforma los símbolos. Por ejemplo, la serpiente se convierte, si es alada, en símbolo de espiritualización, de divinidad. Van a los héroes que matan a los monstruos, los animales fabulosos, feroces o repugnantes.

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Pero que tibia estoy hoy.

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